LA CIENCIA VETERINARIA, UNA ESPECIALIZACIÓN DE TRADUCCIÓN POCO CONOCIDA

¿Eres traductor profesional? ¿Te dedicas a la traducción médica o farmacéutica y estás pensando en formarte en una nueva especialización? ¿Quisieras dedicarte a la traducción veterinaria, pero no sabes por dónde empezar?  ¿Quieres saber lo que significa traducir en el campo de la veterinaria?

Como en otras profesiones, en la traducción también existen diversos campos de especialidades. Es mucho más frecuente que cuando nos referimos a la traducción médica, tendamos a pensar en la medicina humana. La ciencia veterinaria, aunque está estrechamente vinculada a la salud humana, sigue siendo un campo relativamente inexplorado por los traductores.

En una sociedad moderna, existe una enorme necesidad de información médica y sanitaria y, por lo tanto, una necesidad igualmente grande de traductores médicos especializados. La ciencia veterinaria no es una excepción.

Si bien en la traducción médica sólo se está trabajando con una especie, en la traducción veterinaria el número de especies sobre las que se produce contenido es mucho mayor. En primer lugar, debemos distinguir los dos grandes grupos principales: los animales de producción, es decir, los que se crían con el fin de producir alimentos aptos para el consumo humano como pollos, cerdos, bovinos, ovinos, pero también pueden incluirse algunas especies de peces y en el segundo grupo encontramos a las mascotas de compañía que por lo general son los gatos y los perros.

Desde luego, hay especies de animales que no se pueden clasificar en ninguna de estas categorías (como los animales exóticos y los silvestres) y en los que también se podría generar contenido veterinario pero que son, sin duda, mucho menos frecuente.

Para comenzar traducir en el campo de la ciencia veterinaria implica más allá que la medicina en sí. Pues se trata de una modalidad de traducción cada vez más demandada implicando un trabajo que abarca muchas áreas de conocimiento y atiende a diferentes sectores profesionales: veterinarios, farmacéuticos, investigadores, formadores, etólogos, fabricantes de alimentos y accesorios para animales de compañía, etc. y que de algún modo repercute también en el bienestar humano.

Se necesitan traductores profesionales especializados en veterinaria para traducir, por ejemplo, casos clínicos, protocolos de pruebas de medicamentos, tratamiento de enfermedades y medidas preventivas, documentos sobre las razas de animales de compañía, comunicados de prensa para la difusión de buenas prácticas de cuidados y nutrición, artículos informativos, campañas de publicidad de alimentos para animales de compañía entre muchos otros.

Una de las mayores dificultades en este tipo de traducción es la necesidad de conocer los términos apropiados para la descripción anatómica de más de una especie. El sistema digestivo de un ave no es el mismo que el de un mamífero y, por lo tanto, habrá diferentes términos para hablar tanto de las partes que lo componen como, de los procesos que se desarrollan en el cuerpo de los animales según su especie. Hablamos entonces que tenemos que saber de anatomía, bilogía, química que son conocimientos que como antes se dijo requieren de especialización.

Además, en la traducción veterinaria tenemos un receptor híbrido: el criador. El propietario de una explotación ganadera, por ejemplo, conocerá la terminología especializada sobre los animales que produce, así como el profesional veterinario, mientras que el propietario de un animal de compañía es muy probable que desconozca completamente esa terminología. Es muy importante, entonces, conocer la terminología que se utilizará en función de que los contenidos estén destinados a veterinarios, criadores o dueños de mascotas, para que pueda adaptarse correctamente al destinatario como vemos a continuación:

Fig. 1 Tratamiento de la terminología según el destinatario para su mejor comprensión

 

Para un traductor veterinario, el primer mandamiento es estar informado y actualizado sobre todas las novedades del campo de la sanidad animal desde una perspectiva seria, profesional y actual. Como decíamos anteriormente, la traducción veterinaria no solo implica, a diferencia de la medicina humana, conocer sobre la medicina aplicada en animales. También implica traducir documentos sobre nutrición, diagnósticos de enfermedades, cirugía, comportamiento, reproducción animal, en las diferentes especies: silvestres, exóticas, medianas y pequeñas, y dentro de las especies debemos sumarle las razas. Sabemos cuál es el perro salchicha pero es mejor referirnos a estos como “Dachshund” pues es el nombre correcto de la raza.

El traductor profesional dedicado a la traducción veterinaria debe también tomar en cuenta el uso de múltiples siglas – FLUTD, por ejemplo, es muy usado para referirse al síndrome urológico felino, una enfermedad felina de las vías urinarias inferiores. Saber traducir correctamente un contexto especializado es esencial pues un animal no tendrá un embarazo, sino una gestación, y tampoco tendrá brazos o piernas, ni siquiera patas, sino extremidades anteriores y extremidades posteriores. Para no correr esos riesgos de obtener una traducción errada, lo mejor es contratar a una compañía de traducción o un traductor profesional que ofrezca y garantice esos servicios.

Para brindar una traducción de calidad, el traductor no solo debe hacer buen uso de los recursos terminológicos que tenga a la mano, sino también deberá estar familiarizado con el entorno en que cada especie animal se encuentra y por tanto conocer la terminología precisa. No por ser la gallina y el caballo animales de granja ambos viven en un corral, sería una gran equivocación. La gallina vive en el corral, el caballo en un establo o caballeriza.

Si traducimos un material clínico veterinario, debemos saber acerca de los kits de diagnóstico, si se trata de una prueba rápida por SNAP o si se trata de uno por placas; lo cual nos lleva también al campo de la hematología y otros aspectos de laboratorio clínico.

Cuando de nutrición se trata, o de inmunización como es el caso de las vacunas, también debemos conocer acerca de los protocoles a seguirse, las regulaciones que hay en nuestra localidad en cuanto a esto ya que seguramente también tendremos que traducir las etiquetas y los documentos relativos a las directivas y reglamentos asociados. Si de producción animal se trata, no bastara entonces solo conocer acerca de la producción en sí, sino también terminología de tipo económico relacionada a este tema.

Como puedes ver, cuando hablamos de traducción veterinaria, debemos saber que es mucho más que la medicina en sí. Eso hace de esta especialización un área tan completa y tan compleja, pero donde, y sin duda, los traductores tenemos mucho que explorar.

La ciencia veterinaria es un sector en pleno desarrollo. La sensibilización sobre el bienestar de los animales, la propiedad responsable de las mascotas y el uso racional de antibióticos en los animales utilizados para consumo humano son sólo algunos ejemplos cotidianos que demuestran que se trata de un campo cada vez más importante para la humanidad. Especializarse en traducción veterinaria te permitirá diferenciarte del resto y apostar por un sector con futuro.

 

“EL MEDICO SE HA OCUPADO HISTÓRICAMENTE DE CUIDAR AL HOMBRE,

EL VETERINARIO LO HA HECHO DE LA HUMANIDAD”

-Louis Pasteur-