¡AGOSTO ES EL MES DE LAS MUJERES EN LA TRADUCCIÓN!

A través de los años han sido muchas mujeres excepcionales que se han destacado en el arte de la traducción. Grandes mujeres que no se limitaron al trabajo literario y religioso. También lucharon por la igualdad de género, la educación de las mujeres, el sufragio femenino, el abolicionismo y los derechos sociales de las mujeres.

Quizás las primeras mujeres que participaron en la actividad de la traducción fue Santa Paula, mejor conocida como patrona de las viudas, Eustoquia su hija, y Marcela…

San Jerónimo era un reconocido maestro de las Sagradas Escrituras. En el año 382, llegó a Roma como Secretario del Papa Dámaso.  El Papa Dámaso luego le encargó a Jerónimo una traducción revisada de toda la Biblia, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Papa entonces le encarga una versión al latín, ya que la mayor parte del Antiguo Testamento se hallaba escrito en hebreo, y todo el Nuevo Testamento en griego. Aún si ya en la época existían algunos escritos de los mismos en latín (versión conocida como Vetus Latina) fue necesario que Jerónimo la revisara y completara ya que se habían hecho modificaciones por ser la traducción de una traducción, y debido a la gran importancia que tenían en la predicación cristiana, fue que el Papa consideró necesario confiarle dicha revisión. De dicha revisión surge la versión fue más divulgada durante la Edad Media, conocida como La Vulgata.

Según los datos históricos, Santa Paula, en ese tiempo, vivía en Roma, casada y con cinco hijos (cuatro hembras y un varón) perteneciendo a la clase noble. Sin embargo, poco después enviudó, y comenzó a dedicarse a las Sagradas Escrituras. Bajo la guía de Jerónimo, y en casa de una amiga de nombre Marcela, también de la nobleza, estudiaban la Biblia cada mañana. A este grupo se unieron más mujeres viudas y jóvenes vírgenes, por lo que Marcela de lo un día fue su casa, constituyó una especie de monasterio dedicándose a una vida de oración y estudios de las Sagradas Escrituras.

Jerónimo comenzó la tarea de la traducción pero lo interesante y volviendo al título de nuestro artículo de hoy, es como sus alumnas participaron en esta labor.  Pues bien, todos los datos que podemos deducir debemos extraerlos del epistolario de Jerónimo, cuando contesta a cuestiones planteadas, ya sea por Paula o por Marcela, sobre el sentido o la correcta traducción de tal o cual párrafo.

Las cartas dirigidas a Marcela siempre versan sobre cuestiones de traducción de términos, sobre todo del hebreo, o sobre la correcta interpretación de los mismos. Son especialmente interesantes las cartas 25 y 26, en que Marcela pregunta por qué no se han traducido expresiones como “aleluia” u “hossana”, y si, en el texto en latín, debe conservar estas expresiones hebreas.

Vale notar que este primer grupo está compuesto por mujeres nobles, y, al menos en lo que hace a Marcela, Paula y su familia, han aprendido a leer y escribir desde pequeñas, tanto el latín, su lengua materna, como el griego de las obras clásicas. Junto a Jerónimo aprenden la lengua que completará su formación bíblica, el hebreo.

Sobre el nivel alcanzado en el manejo de las tres lenguas por estas mujeres, escuchemos al mismo Jerónimo hablar de sus alumnas:

Sobre la hija de Paula: Si la hubieras oído hablar en griego, creerías que no sabía latín… En pocos, no diré meses, sino días, de tal modo había vencido las dificultades del hebreo, que competía con su madre Paula en aprender y cantar los salmos. (…) tenía siempre entre manos al Profeta o al Evangelio. (Carta 39)

Sobre Paula: Otra cosa voy a decir que acaso a los émulos parezca increíble: la lengua hebrea, que yo con mucho trabajo y sudor aprendí en parte en mi mocedad y que no dejo de meditar infatigablemente por miedo de que me deje ella a mí, la quiso aprender Paula, y hasta tal punto lo logró, que cantaba los salmos en hebreo sin un resabio de latinismo. (Carta 108)

Sobre Marcela, digamos simplemente que Jerónimo la llama philoponotate, incansable en el estudio (Carta 127).

En el año 384, murió el Papa Dámaso por lo que en el 385, Jerónimo se trasladó a Belén, seguido por Paula y Eustoquia, su hija quienes renunciaron a su vida de comodidades que tenían en Roma. Les siguieron varias mujeres romanas pertenecientes tanto a la clase noble como a la clase media. Todas decidieron continuar su vida espiritual bajo la guía de Paula e imitando el estilo de Marcela.

Estando ya en Belén es cuando Jerónimo retoma su labor encomendada de traducción por la insistencia de Paula y Eustoquia. Se dice que los tres hicieron una lectura del Antiguo Testamento durante todo un año: leyendo, traduciendo y hasta comentando los escritos. En su carta 108, expresa: “Finalmente, me impuso la tarea de leer con ella y su hija el Antiguo y el Nuevo Testamento, que yo tendría que ir comentando. Me negué por vergüenza, pero ante su importunidad y reiteradas súplicas, hube de acceder y explicar lo que yo había aprendido (…) . Si alguna vez vacilaba y confesaba ingenuamente mi ignorancia, en manera alguna se inquietaba, sino que, a fuerza de preguntas, me obligaba a indicarle, de entre varias sentencias aceptables, la que a mí me pareciera más probable.”

Se infiere entonces que Paula y Eustoquia también ejercieron funciones de correctoras. Una clara manifestación del trabajo práctico de un traductor.

En el año 404, Paula muere y una vez más, Jerónimo se rehúsa a completar los comentarios a los Profetas, estaba perdiendo la vista, pero gracias a los ruegos de Eustoquia y a que ella le leía los textos, él podía dictar su traducción de los mismos y así es como puede completar finalmente La Vulgata.

Como otro dato histórico, vale decir que la primera mujer traductora al español de la historia fue Isabel Correa (Lisboa, c. 1655 – Ámsterdam, c. 1700), fue poeta y traductora neerlandesa-portuguesa, que escribió en lengua castellana. Asimismo, era políglota pues, además de español, sabía latín, italiano, francés, portugués y griego.

Pero a través de la historia ha habido muchas mujeres traductoras excepcionales, entre las cuales podemos mencionar las siguientes:

* Anne Bacon (1527-1610)
* Margaret Tyler (1540-1590)
* Anna Hume (1600-1650)
* Lucy Hutchinson (1620-1681)
* Aphra Behn (1640-1689)
* Anne Dacier (1654-1720)
* Giuseppa Barbapiccola (1702-1740?)
* Barbara Sanguszko (1718-1791)
* Catharina Ahlgren (1734-1800?)
* Claudine Picardet (1735-1820)
* Julia Evelina Smith (1792-1886)
* Sarah Austin (1793-1867)
* Louise Swanton Belloc (1796-1881)
* Therese Robinson (1797-1870)
* Mary Howitt (1799-1888)
* Dorothea Tieck (1799-1841)
* Charlotte Guest (1812-1895)
* Elizabeth Ashurst (1813-1850)
* Anna Swanwick (1813-1899)
* Matilda Hays (1820-1897)
* Lucy Duff-Gordon (1821-1869)
* Clémence Royer (1830-1902)
* Katherine Wormeley (1830-1908)
* Mary Louise Booth (1831-1889)
* Francesca Alexander (1837-1917)
* Ellen Francis Mason (1846-1930)
* Eleanor Marx (1855-1898)
* Aniela Zagórska (1881-1943)
* Charlotte Bruner (1917-1999)
* Fernanda Pivano (1917-2009)
* Simin Daneshvar (1921-2012)

 

En Occidente, durante la Edad Media y el Renacimiento, la traducción fue una de las pocas prácticas socialmente aceptables para las mujeres, aunque sólo estaban autorizadas a traducir textos religiosos y sólo algunas mujeres muy influyentes lograban poder desempeñar esta función. Ese sería el caso, por ejemplo, de Mary Herbert (1561-1621), condesa de Pembroke, que al no poder componer obras literarias, se dedicó a la traducción de obras como The Tragedy of Antony (1595) que muestra una imagen positiva de Cleopatra; o de Margaret More Roper (1505-1544), hija de Tomás Moro.

No hay duda de que las mujeres se han encontrado muy presentes en el sector de la Traducción y la Interpretación a través de la historia. Hoy día, la mujer se sigue destacando muchísimo en la industria de la traducción. Gracias a los esfuerzos de estas increíbles mujeres traductoras a través de la historia quienes siempre pusieron en alto el género femenino, se han abierto muchas puertas en la industria para nosotras.

Algunos estudios indican que la traducción es una de las pocas profesiones que ofrece igualdad en la remuneración para mujeres y hombre. Muchas agencias de traducción hoy en la actualidad son dirigidas por mujeres, mujeres traductoras que hoy día que además de tener otra profesión, también son traductoras profesionales. Traductoras que son madres de familia que además de encargarse de sus hijos y su hogar pueden generar ingresos trabajando desde casa como traductoras freelance ... todas aportando muchísimo a la comunicación y derribando las barreras lingüísticas.

Sin duda alguna, es enorme el papel que puede desempeñar una mujer en la industria de la traducción. Quisiera dedicar este artículo a tres grandes mujeres traductoras, colegas y amigas muy queridas: Olga Jęczmyk, Emiliana Erriquez y Szigeti Boglárka a quienes aprecio y admiro tanto.

 

Referencias:

Lebert,Marie. A dictionary of famous translators through the ages. September 2017

Johns, A.H., Woman´s work in Bible Study and Translation.

Ladislao, María Gloria – Conferencia dictada en las 4tas. Jornadas de la Asociación Argentina de Traductores (AATI) – octubre de 2005.