CUANDO UN DOCUMENTO YA FUE TRADUCIDO EN EL PAÍS DE ORIGEN ¿CÓMO DOY CUMPLIMIENTO AL ART. 24 DE LA LEY DEL EJERCICIO NOTARIAL DE LA JURISDICCIÓN VOLUNTARIA Y OTRAS DILIGENCIAS?

En muchas ocasiones los Notarios se encuentran en el dilema de cómo hacer para dar cumplimiento al Art. 24 de la LEY DEL EJERCICIO NOTARIAL DE LA JURISDICCION VOLUNTARIA Y DE OTRAS DILIGENCIAS cuando un documento se ha emitido en el extranjero con sus formalidades de ley, su Apostilla entre otros requisitos, pero dicho documento previamente ha sido traducido al Castellano (idioma oficial en El Salvador) en el país extranjero de origen, por un Traductor Jurado de ese país,  tomando en cuenta de que dicho documento debe surtir efectos legales en El salvador. ¿Qué debemos hacer?

El documento, por haber sido ya traducido por un traductor jurado al Castellano en el extranjero pensaríamos que no hay más que hacer y muchas veces se presenta ante las instituciones públicas de esa manera más, sin embargo, es rechazado por no habérsele dado trámite a este artículo en mención. Pues bien, la solución es muy sencilla, aparentemente, y es mediante  la TRANSCRIPCIÓN del documento. Pero no hablamos de que cualquier persona pueda hacer dicha trascripción y tampoco un perito traductor no acreditado/certificado.

En vista de que en otros países existe la figura del traductor jurado, per se es un traductor oficial o bien un traductor acreditado/certificado el cual está habilitado para poder verter este tipo de traducciones legales (juradas) de un idioma a otro ya que son los traductores reconocidos por el Ministerio de Relaciones Exteriores correspondiente. En El Salvador no existe esta figura y como sabemos, únicamente se requiere que una persona domine dos o más idiomas para poder ser nombrado como “perito”. Evidentemente el conocimiento de un idioma no es suficiente para que una persona pueda denominársele traductor, pues debe poseer además del  dominio lingüístico el dominio de la terminología la cual debe ser muy precisa según la materia y no puede dar margen a malas interpretaciones por parte del perito ya que puede trascender en afectar los intereses de terceros por la misma naturaleza de estos documentos. Es por eso que en otros países en donde sí existe la figura del traductor jurado son ellos, exclusivamente, quienes se encargan de traducir este tipo de documentos.

Ahora bien, a fin de dar cumplimiento al Artículo 24, en El Salvador, dicha transcripción debe ser realizada por un TRADUCTOR ACEDITADO/CERTIFICADO por alguna Asociación Internacional de Traductores, contar con un número de inscripción y ser un traductor profesional pues como antes dicho, la terminología debe ser muy precisa. Dicho esto, el procedimiento a seguir es básicamente el mismo en el cual el Notario debe nombrar mediante las Diligencias Notariales de Traducción al perito traductor la diferencia es que este debe estar debidamente acreditado/certificado y con un número de inscripción  ya que por homologación es el que puede representar al traductor oficial (jurado) en país extranjero. Es allí en donde el número de inscripción del traductor juega un gran papel pues prácticamente el perito acreditado/certificado está asumiendo la responsabilidad del traductor original. El perito debe proceder con la trascripción basándose y haciendo mención de los artículos y normas internacionales acerca de los convenios comunes que existen para poder fundamentar y transcribir el documento, además de relacionar su número de inscripción en su informe para poder ser identificado como un homólogo del traductor oficial extranjero y que finalmente, el documento pueda surtir efectos legales deseados en nuestro país.

Es así como el traductor acreditado/certificado puede contribuir a que el Notario, mediante su fe notarial, pueda hacer que el documento sea válido y eficaz según lo dispuesto en la ley y en el caso de que no exista en El Salvador una representación diplomática acreditada de ese determinado país para que, mediante sus oficiales consulares, puedan avalar la traducción realizada en el extranjero.